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Los cambios son procesos inminentes que surgen en cualquier momento en la vida. Si miramos nuestro alrededor, ya sea un cambio de color o la manera en que manejamos nuestras redes, este forma parte de alguna de nuestras decisiones cotidianas. Lo mismo surge en las organizaciones; ya sea por reestructuración, fusiones o giros en el mercado, las organizaciones pueden protagonizar un proceso de cambio tanto en su fuerza laboral como en su cultura. En su mayoría las estrategias y esfuerzos del proceso son enfocados hacia aquellos que han sido desplazados, pero, alguien se ha preguntado ¿Qué sucede con aquellos que se quedan?
De primera instancia, las organizaciones consideran que los sobrevivientes tienen un sentir de agradecimiento por continuar en sus posiciones. Sin embargo, ese sentir es efímero, ya que es reemplazado por la frustración, la sobrecarga de trabajo, la falta de comunicación y la incertidumbre sobre la continuidad laboral. Mientras, que sus efectos pueden manifestarse, a través de la desmotivación, la falta de compromiso, la desconfianza, el ausentismo, la rotación de personal y diversos obstáculos que inciden en la creatividad e innovación. Conllevando que la moral y la motivación afecten de forma negativa tanto al carácter personal, profesional y del equipo. Ahora, ¿Qué puede hacer la organización para apoyar a sus empleados?
No cabe duda de que los cambios y el síndrome del sobreviviente representan un desafío para los colaboradores y la organización, no obstante, también representan una oportunidad. Los cambios fomentan el movimiento, fortalecen los talentos, generan resiliencia, innovación y sentido de pertenencia. Lejos de ser solo sobrevivientes, estos colaboradores pueden convertirse en protagonistas de las estrategias de desarrollo y transformación, impulsando la evolución y la sostenibilidad de la organización. Así pues, las organizaciones no deben olvidar el futuro se construye sobre equipos comprometidos con el ingenio de transformar los desafíos en aprendizajes. En vistas a, gestionar el cambio con empatía y una visión de futuro sostenible, que no sólo aseguran su continuidad, sino que también generan espacios de trabajo dinámicos y preparados para afrontar cualquier transformación con confianza y optimismo.
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Lorrimer Carattini Gallardo
Estudiantre de Práctica en Psicología Industrial/Organizacional